El juego

No se miraban. En la penumbra compartida los dos estaban serios y
silenciosos.
    Él le había tomado la mano izquierda y le quitaba y le ponía el
anillo de marfil y el anillo de plata.
    Luego le tomó la mano derecha y le quitó y le puso los dos anillos
de plata y el anillo de oro con piedras duras.
    Ella tendía alternativamente las manos.
    Esto duró algún tiempo. fueron entrelazando los dedos y juntando
las palmas.
    Procedían con lenta delicadeza, como si temieran equivocarse.
    No sabían que era necesario aquel juego para que determinada
cosa ocurriera, en el porvenir, en alguna región.

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