Todo en ella

Todo en ella es oscuro:
sus cabellos, sus ojos, sus pies,
su vestido bordado que el tiempo ennegreció.

Todo en ella es oscuro:
su modo de sentarse en las aceras,
su voz de hilo de agua que murmura en la sombra,
sus manos que se mueven en el aire
invadido de mundo y extrañeza.

Todo en ella es oscuro
menos su luz.

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