Para secar tus lágrimas

Como el duro asesino vuelve al lugar del crimen
Para percatarse del último panorama de su muerto.

Como la primavera vuelve desde las fauces del invierno
Con la vida en las manos de una flor inconclusa.

Como el perro del ciego vuelve después del golpe
Con los huesos abiertos a la luz del mendrugo.

Como la noche vuelve con sus negruras nuevas
Dejando al día roto con sus lanzas de hielo.

Como el peor hijo pródigo vuelve desde las calles
A la tranquila mesa y a los viejos aromas.

Herido con la herida más amplia y navegable.
Sediento con la sed más hija de la arena.

Así vuelvo a ti.