La nueva musa

Antes, el poeta era un músico
que frente a la orquesta daba saltos
e imantaba con su batuta
los suspiros de la flauta,
el violín pedigueño,
los bajos, roncos como unos abuelos,
y hasta el tambor inmodesto.
El poeta se embriagaba
en medio del estruendo.
Ahora, el poeta se mete dentro de sí mismo
y allá dentro, dirige su orquesta.

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